Su fachada negra con detalles rojos lo hace ver interesante desde que uno lo nota por primera vez en Masaryk 264, justo en toda la esquina de la glorieta. Este fin de semana decidimos visitarlo sin saber nada del sitio más que la imagen que nos había dado que de por si ya era bastante buena.
De entrada nos recibieron muy bien y cuando pasamos a una de las mesas de la terraza nos atendió quizás el mesero más amable que hemos conocido en todo el DF desde que vivimos aquí.






















